Petardas Fiscalizadoras
Por Fernando Varón Palomino
Existe en internet páginas pornográficas con este nombre de "Petardas" pero no me referiré a ellas sino a otras aún más malsanas y es precisamente las Contralorías departamental del Tolima y la de Ibagué.
Mirar los antecedentes de como se eligieron el señor Fredy Camacho y Rafael Enrique Bernal Poveda es a la hora de ahora, irrelevante porque todos sabemos que no fue por meritocracia sino por un contubernio entre quienes imparten justicia y la clase política, de ahí que se escogiera a los menos capaces pero los más versados en inoperancia y rifas burocráticas.
El señor Fredy Camacho, quien se jacta de haber realizado numeroso diplomados, ser catedrático y al parecer escribir libros, requisitos éstos exigidos y ponderados al momento de ser ungido como Contralor del Tolima, es el típico lagarto, que sirve para todo pero no sirva para nada. Por estos días, en las consabidas ruedas de prensa anunciando el mandado que le encargaron se desplayó en los alcances fiscales, roscogramas, acciones disciplinarias y denuncias penales por hechos que desde hace tres y más años, se conocía estaba sucediendo al interior del Alma Mater más importante del departamento, la Universidad del Tolima. Que esté investigando ahora, lo que debió haber iniciado hace tres años, esta bien, pero que sea sesgado al momento de blandir la espada de la moralidad administrativa y defensa del patrimonio, lo hace cómplice de los hechos no sancionados. Veamos porqué: Hace más de cuatro años se iniciaron unas obras de remodelación de la Gobernación del Tolima, durante el periodo del señor Fernando Osorio. Obra que ha sido el símbolo de los malos manejos, la mala planificación, la pésima imagen pero que el señor Contralor ha dejado pasar de agache la responsabilidad fiscal, esperando la prescripción con el único propósito que la gestora de tan peculiar obra la doctora Stella Duarte su mentora, no se vea afectada y pueda seguir impartiendo justicia en el Huila. También se reclama, qué ha pasado con las acciones de repetición que debieron iniciarse por los despidos realizados por el señor Osorio durante la vigencia de la ley de garantías que significaron cuantiosas condenas contra el Departamento y que nada se anuncia sobre recuperación de dineros, para solo mencionar dos hechos.
Por otra parte el Contralor del Municipio de Ibagué, Bernal Poveda, deja pasar de manera impúdica la manera como se contrata el personal en la Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado y cuyas demandas laborales se pierden, no por falta de gestión de sus abogados externos, uno de los cuales soy yo, sino por la falta de decisiones administrativas para corregir el engendro, agravado por empresa como J ¡ E Temporales Nuevo Milenio y GEM, que son empresas distintas pero de un mismo dueño que solo aparecía al cobro de los cuantiosos cheques pero que ahora ante las demandas, violaciones a las leyes laborales, a los derechos de los trabajadores se ha escondido como mamífero de barco.
Me imagino que el ídolo de estos dos flamantes servidores publicos, defensores del erario, paladines de la moral publica debe ser sin duda, el contralor de Bogota Moralesrussi.
Definitivamente me quedo con las Petardas de la red.
